Ni en la casa de dios se quitan su cosa esa

Se inmiscuyen en escuelas,
en oficinas e iglesias,
haciendo mil peripecias
queriendo dejar secuelas.
Rebeldes de siete suelas,
sin duda son manejados,
sirviéndole de soldados,
al hombre blanco y barbado
con pipa y encapuchado,
que los tiene enajenados.