Aunque pagan justos por pecadores porque son mayoría

Amo y señor de la calle:
El taxista y el pesero…
contemos al camionero
para que nadie nos falle.
No hay quien los pare, ni calle
la infracción… su diversión.
¡Tránsito de vista gorda,
aparte de oreja sorda
para acabar dicha acción!